La isla de los Uros es sin duda una de los lugares más especiales que se puedan imaginar. No sólo porque estas islas flotantes siguen siendo el hogar de los Uros, sino que muchas de sus costumbres, aunque pasadas por el tamiz de los turistas, son tan vistosas y fotográficas que uno no puede resistir la tentación, como este nenito que comía, no un plátano como se podría pensar, sino una raíz de totora que es la “planta” de la que están hechas las islas. A más de 4000 metros sobre el nivel del mar, una isla artificial en un lago hermoso, es toda una experiencia y, aunque compartida con Bolivia, pertenece a Perú.





