Cosas que encontré un día caminando por Barcelona: un viejito del brazo de su viejita; 4 perros de colores diferentes; una diosa disfrazada de bruja; un señor que se metía el dedo por la nariz hasta tocarse el alma; 70 litros de orines por la calle; muchas bolsas de Zara en época de rebajas; un metro que se me fue; varias nubes de formas extrañas y velocidades distintas; alguno que otro que podría ser mi amigo y una que nunca sería mi parienta; varios Mossos d’Esquadra con actitud servicial; tres maletas abandonadas con muchos kilómetros de currículum; una pila de tablas que algún día formaron un ropero; casas con menos muebles; basura con mucho peso. Y también vi las Ramblas que siempre son una delicia de ver.




